Aquella tarde estábamos mi perro y yo dando un paseo entre la llovizna y la noche. Es entonces cuando un hombre viene hacia nosotros con paso firme y decidido, hasta llegar a la cafetería. Es la primera vez que está allí porque duda cuál es la entrada, ya dentro se acerca a una mujer sentada en la barra tomando un té, ella se incorpora sobre sus tacones y le recibe con dos besos. Allí conversan, con música de fondo mientras el resto de clientes disfrutan de la tarde lluviosa. Yo seguí dando mi paseo por la calle mojada. Es a mi retorno cuando ambos salen del café, ella toma su paraguas en un la puerta y bajo éste caminan resguardados de la sutil lluvia, hasta la siguiente calle en la que se separan, él se detiene en medio de la calle bajo la lluvia, ella inmobil bajo su paraguas en la acera, intercambian unas palabras y de pronto se acerca a ella para después irse con prisa. No pude llegar a ver qué le dijo, tampoco que hizo antes irse porque mi perro quería volver a casa.
domingo, 5 de febrero de 2023
viernes, 3 de febrero de 2023
Diario
Querido diario, hoy he vuelto a ti, a plasmar en silencio mis sensaciones. Con un café y un periódico sólo ojeado he puesto ambos paréntesis a una rutina que, en ocasiones, parece absorberme. Cierto es que necesito un poco más en mí, más necesidad de sentir aquello de lo cual carezco.
Hace ya algún tiempo que no lo siento, un tiempo que es cierto que he necesitado para reconstruir el ser que soy con eso que denominan virtudes y defectos. No sólo para optar a esas gratas sensaciones, sino para aportar, porque qué sería de una vida si no tienes, además de la oportunidad, la capacidad de entusiasmar.
Tal vez, en la próxima ocasión, sea más extensa mi estancia en este diario.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)