lunes, 27 de marzo de 2023

 

Había llegado a aquella calle, sin saber cómo el destino me llevo allí esa mañana. Caminando sí, pero sin un motivo al que agarrarme. Una vez allí me paré, cerré los ojos y fue una montaña de sensaciones, de carcajadas, de emociones, también prisas y algún que otro café.  Abrí los ojos y todo estaba vacío, en silencio. Volví a cerrarlos y de nuevo todos vinieron, junto con su voz, sus comentarios, unos cerca y otros desde lejos. Por momentos no quería abrir los ojos, disfrutando me encontraba de aquello que jamás pensé que me fuese a emocionar. El paso de unas personas hizo que abriera los ojos, para entonces ya había recreado un pedacito de mi vida.