miércoles, 1 de noviembre de 2023

Constancia escrita

 Dejar constancia, en la noche otra vez, con la lluvia mojando las calles mientras mi  almohada me dicta. Cuando el silencio me abraza termino en un mismo pensamiento, en la misma escena, aquella que una vez nos permitió la vida disfrutar, en la que no llovía, cómo ahora, y tampoco había silencio, como ahora. Que si fuera una película ya estaría deteriorada de tanto reproducirla. Un recuerdo lo llaman algunos, con tinte de pasado, y yo lo llamo vivencia, con aires  de presente reciente porque habrá otra vez, otra ocasión en la que la película se reproduzca de nuevo.

lunes, 27 de marzo de 2023

 

Había llegado a aquella calle, sin saber cómo el destino me llevo allí esa mañana. Caminando sí, pero sin un motivo al que agarrarme. Una vez allí me paré, cerré los ojos y fue una montaña de sensaciones, de carcajadas, de emociones, también prisas y algún que otro café.  Abrí los ojos y todo estaba vacío, en silencio. Volví a cerrarlos y de nuevo todos vinieron, junto con su voz, sus comentarios, unos cerca y otros desde lejos. Por momentos no quería abrir los ojos, disfrutando me encontraba de aquello que jamás pensé que me fuese a emocionar. El paso de unas personas hizo que abriera los ojos, para entonces ya había recreado un pedacito de mi vida.

domingo, 5 de febrero de 2023

De paseo

 Aquella tarde estábamos mi perro y yo dando un paseo entre la llovizna y la noche. Es entonces cuando un hombre viene hacia nosotros con paso firme y decidido, hasta llegar a la cafetería. Es la primera vez que está allí porque duda cuál es la entrada, ya dentro se acerca a una mujer sentada en la barra tomando un té, ella se incorpora sobre sus tacones y le recibe con dos besos. Allí conversan, con música de fondo mientras el resto de clientes disfrutan de la tarde lluviosa. Yo seguí dando mi paseo por la calle mojada. Es a mi retorno cuando ambos salen del café, ella toma su paraguas en un la puerta y bajo éste caminan resguardados de la sutil lluvia, hasta la siguiente calle en la que  se separan, él se detiene en medio de la calle bajo la lluvia, ella inmobil bajo su paraguas en la acera, intercambian unas palabras y de pronto se acerca a ella para después irse con prisa. No pude llegar a ver qué le dijo, tampoco que hizo antes irse porque mi perro quería volver a casa.

viernes, 3 de febrero de 2023

Diario

Querido diario, hoy he vuelto a ti, a plasmar en silencio mis sensaciones. Con un café y un periódico sólo ojeado he puesto ambos paréntesis a una rutina que, en ocasiones, parece absorberme. Cierto es que necesito un poco más en mí, más necesidad de sentir aquello de lo cual carezco. 

Hace ya algún tiempo que no lo siento, un tiempo que es cierto que he necesitado para reconstruir el ser que soy con eso que denominan virtudes y defectos. No sólo para optar a esas gratas sensaciones, sino para aportar, porque qué sería de una vida si no tienes, además de la oportunidad, la capacidad de entusiasmar.

Tal vez, en la próxima ocasión, sea más extensa mi estancia en este diario.






sábado, 2 de noviembre de 2019

Un sentido

Llevaba puestos mis pantalones azul cielo con los que tantos viajes he disfrutado, viajero entre sueños y realidades de dudosa veracidad.
Reposando y bebiendo ese licor con el que mi garganta se estremecia a cada trago veía pasar damas y caballeros de distinguida posición, pero no fué hasta pasadas las tres cuando se abrió la puerta del ascensor y en el espejo del fondo se reflejaba aquella singular dama que por las escaleras subía y se acercaba a mí, sentí mis palpitos cada vez mas intensos hasta que vi que no era yo su destino sino el dueño de aquel bastón que coronaba la cabeza de un caballo plateado, entonces me volví y seguí reposando con la puerta del acensor ya cerrada

viernes, 15 de julio de 2016

Azul

Sentado se encontraba el hombre de pantalones azul claro en el banco de madera de esa calle del extrarradio, pensativo, tal vez en sus cosas privadas o tal vez en banalidades, pero pensativo, al fin y al cabo. En qué pensaba ese hombre, sólo él lo sabe. Mientras, en la calle, transitaban una pareja de adolescentes, aún mojados de la piscina y es que el sol de aquella tarde de verano sólo hacía dos opciones como viables, sobra o piscina. 
El hombre observaba el trascurrir de ellos, los adolescentes. Creo, por su gesto, que se recordaba a él junto a su amor de verano. Por momentos parecía que sus ojos veían aquella misma tarde dos décadas antes. Suave mirada al pasado, llena de entusiasmo al saborear aquel amor de verano que un día fué presente. Creo que hasta vivió de nuevo aquel puro amor a juzgar por la expresión de su rostro.
Me imagino que ese hombre tuvo en su amor de verano un inagotable cumulo de experiencias. Pudo ser en la playa o quizás en el chiringuito o quién sabe si en los pasillos del hotel donde se cruzara por primera vez con aquella que sería una mujer recordada años después. Cuáles fueron las primeras palabras cruzadas o cuando llego la primera sonrisa es solo una respuesta en su mente. Apuesto que aún, tras tantos años, recordaba su nombre con una sonrisa de oreja a oreja. La verdadera esencia se hizo para él cuando coincidieron en el mismo lugar, destino de los dos aquel verano.
¿Y si, aquella mujer, que fué su deleite, transitara por aquella calle, que ocurriría?

martes, 19 de abril de 2016

Paso

Podría caminar esta noche sin rumbo fijo, sabiendo que la noche es oscura y oscura seguirá por tiempo. Podría dar un paso pensando y otro olvidando. Podría si, y poder podría abrazar la ausencia de esta ya mencionada oscura noche. Noche que me ayudas a no olvidar, ayudame a perder mis lastres, esos que confié sobrellevar. Noche que en lo alto brilla tu estrella, encamíname hacia la mía