viernes, 15 de julio de 2016

Azul

Sentado se encontraba el hombre de pantalones azul claro en el banco de madera de esa calle del extrarradio, pensativo, tal vez en sus cosas privadas o tal vez en banalidades, pero pensativo, al fin y al cabo. En qué pensaba ese hombre, sólo él lo sabe. Mientras, en la calle, transitaban una pareja de adolescentes, aún mojados de la piscina y es que el sol de aquella tarde de verano sólo hacía dos opciones como viables, sobra o piscina. 
El hombre observaba el trascurrir de ellos, los adolescentes. Creo, por su gesto, que se recordaba a él junto a su amor de verano. Por momentos parecía que sus ojos veían aquella misma tarde dos décadas antes. Suave mirada al pasado, llena de entusiasmo al saborear aquel amor de verano que un día fué presente. Creo que hasta vivió de nuevo aquel puro amor a juzgar por la expresión de su rostro.
Me imagino que ese hombre tuvo en su amor de verano un inagotable cumulo de experiencias. Pudo ser en la playa o quizás en el chiringuito o quién sabe si en los pasillos del hotel donde se cruzara por primera vez con aquella que sería una mujer recordada años después. Cuáles fueron las primeras palabras cruzadas o cuando llego la primera sonrisa es solo una respuesta en su mente. Apuesto que aún, tras tantos años, recordaba su nombre con una sonrisa de oreja a oreja. La verdadera esencia se hizo para él cuando coincidieron en el mismo lugar, destino de los dos aquel verano.
¿Y si, aquella mujer, que fué su deleite, transitara por aquella calle, que ocurriría?

No hay comentarios:

Publicar un comentario