viernes, 11 de diciembre de 2015

Amanecer en la niebla

Un amanecer me ha traído aquí con la niebla típica de estas fechas propias que anticipan la navidad, kilómetro a kilómetro la radio emitía la misma noticia, por relevante, y siempre ampliada en cada emisión hasta este destino en el que la emisión deja de tener turno de palabra para que sean las personas dueñas de ello, personas como la que me puso el desayuno, con su sonrisa desplegada en todo su esplendor a esta hora de la mañana, grato recibimiento al extranjero, chocolate caliente, churros y un zumo de naranja recién exprimido junto a la misma noticia esta vez en el televisor.
Unos llegan y otros se van con la sonrisa de la mañana que ella portaba.
La niebla no cesa, la humedad cala a todo transeúnte, que sin mediar palabra se dirige a su destino, unos suben y otros bajan por la peatonal y adoquinada calle que enlaza  la orilla del río con la sonrisa de la mañana. Bufanda en la boca, cascos para escuchar música o quien sabe... las noticias. Con el carrito en su mano, vestido de uniforme reflectante transcurre el barrendero, preocupado en dejar constancia de su buen hacer a todo aquel que quiera transitar por esa calle porque para pasear no estaba la mañana. Una estampa que se repetiría hasta que la densa niebla abandonara la ciudad para que el sol brillara sobre sus dos catedrales, por si una fuese poco.
La mañana va culminando y de nuevo manos en la dirección y destino mi hogar.

jueves, 10 de diciembre de 2015

La luna de mi cielo

Rosas al viento de esta noche, pétalos sobre la silueta de ella la bella dama que cautiva la oscuridad de mi alcoba, suavidad en la sombra de este cuerpo asendereado rompe de emoción cuando el tacto corrompe la serenidad de este día ya concluso. Fuera de allí, en la calle, gritos de alegría se mezclan con desconsolados lloros de amores rotos, es noche de patronales y el bullicio es tremebundo. Las ventanas están abiertas, una suave brisa invade la estancia en la que pétalos y caricias comparten con la suave oscilación de las cortinas de estos aposentos copados de fragancias mezcladas. La luna se va dejando lugar al sol que tímidamente asoma por la llanura de cultivos y pastizales, rayos de sol que penetran por el mismo lugar que anoche la brisa, el sueño es profundo y pronto llegara alguien vociferando, rompiendo la calma de estos aposentos. Con la calma rota es momento de disfrutar con el bullicio de la calle festejando, degustar platos típicos y beber aquello que tiene un color sospechoso. Un paseo, que es carta de ajuste de estas patronales, vierte de sensaciones recientemente vividas jamás olvidadas...

Ficción?

Podría ser un cielo azul divisado desde lo alto de aquella montaña coronada con entusiasmo y dedicación, podría ser aquel río de agua cristalina con efecto azul cielo al transcurrir por el valle idílico que soñamos, podría ser ese sendero rodeado de verde flora que inunda tus sentidos, podría si, y digo podría porque ya no puede estar la flora verde, ni el río cristalino, tampoco se puede contemplar el cielo azul. Pues... Quien lo sabe? la incógnita se hace fuerte entre verdades incompletas, frases manidas y versos ya ausentes desde esta hora donde marchar se antoja alivio de este valle que un día lució encantado.